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18 de agosto de 2014

Alonso Mudarra - Sonetos




Alonso Mudarra (1510-1580)


Rosemarie Meister (Soprano)
Jorge Fresno (Vihuela)


SONETO I (Jorge de Montemayor)

Poesía fúnebre a manera de diálogo, inspirada en la muerte de la Princesa Doña María de Portugal, hija de Juan III y Doña Catalina y casada con Felipe II en 1543. Falleció en 1545 después de haber dado a luz al príncipe Carlos.


¿Qué llantos son aquéstos?
¿Qué fatiga es ésta?
¿Que tristeza es la que veo?
-Murió nuestra princesa, la qual,
creo que fué más de virtud, que nadie, amiga.
Como en los mesmos dioses, la enemiga
del hombre, así esecuta su deseo.
-Sí que la muerte puede, según beo,
hazer que lo mortal el alma siga.
-Pues ¿qué es de su poder y su grandeza?
Agora todo le es sin fruto y vano;
Desamparóle todo al paso fuerte.
¡O, miserable y frágil ser humano!
¡O, quán poca zeniza en tal tristeza
la llama y resplandor claro, convierte!



SONETO II (Anónimo) min.: 2:48

Si por amar, el hombre, ser amado
merece, y por querer bien, ser querido,
no sé yo por qué soy aborrecido,
mas sé que siempre duro en este estado.
Si un corazón senzillo y no doblado
merece un amor cierto y no fingido,
¡quán desdichado devo de aver sido,
pues lo que se me deve aun no me an dado.
Y si por servir siempre a porfía
se alcança galardón destos oficios
sin que más me repliques ni me alegues,
ámame, pues te adoro, y no me niegues
el galardón devido a mis servicios.



SONETO III (Garcilaso) min.: 5:11

Por ásperos caminos soy llevado
a parte, que de miedo no me muevo;
y si a mudarme a dar un paso pruevo,
allí por los cabellos soy tornado.
Mas tal estoy, que con la muerte al lado,
busco de mi vivir consejo nuevo;
conozco el mejor y el peor apruevo
o por costumbre mala o por mi hado.
De la otra parte, el breve tiempo mío
y el herrado proceso de mis años,
mi inclinación con quien ya no porfío;
la ciertamente fin de tantos daños
que hazen descuidar de mi remedio.



SONETO IV (Petrarca) min.: 7:16

La vita fugge, et non se arresta un hora;
Et la morte vien dietro a gran giornate
et le cose presente et le passate
mi danno guerra et le future ancchora.

El rimembrar, et la aspetar m'acchora;
Hor quinci hor quindi si che'n veritate,
se non chi ho di me stesso pietate,
I sarei già di questi pensier fora.
Tornami avanti se alcun dolce mai
hebbe'l cor tristo, et poi dal'altra parte
veggio al mio navigar turbati i venti:
veggio fortuna in porto et stancho homai
il mio nocchier, e rotte arbore et sarte
e i lumi bei, che mirar scioglio, spenti.


-"La vida huye sin frenar una hora
y la muerte viene tras grandes jornadas
y las cosas presentes y las pasadas,
me son hostiles, y aún todo lo futuro.
Y el recordar, y el esperar me afligen
ahora aquí, ahora allí, tal que en verdad
si no tuviera de mí mismo piedad,
estaría ya de estos pensamientos alejado.
Vuelvo a evocar, alguna alegría que hubiera
tenido tal vez el corazón infausto, y más adelante
preveo en mi navegación los vientos agitados.
Veo a Fortuna en puerto, y con fatiga
mi timonel, y rotos el mástil y las velas,
y los bellos ojos, que mirar suelo, apagados".



SONETO V (Anónimo) min.: 11:15

Lassato a il Tago su dorate arene;
Ne piu qual pria vol andar lucente;
Poscia privato si a de la excelente
Alma per che l'orbe tutto geme.

"Dejado a la arena dorada del Tajo;
No quiere andar más lúcido;
Pues se le ha privado de la excelente
Alma por la que todo el orbe gime."




SONETO VI (Iacopo Sannazaro, l'Arcadia) min.: 13:34

O gelosia d'amanti horribil freno,
che in un punto mi tiri et tien si forte;
O sorella di l'empia et cruda norte,
che con tua vista turbi il ciel sereno;

O serpenti nascosto in dolce seno
che con tue voglie mie speranze hai morte;
Tra felice successi adversa sorte;
Tra soavi vivande aspro beneno.

Di qual boca infernal nel mondo uscisti,
O crudel mostro, O peste dei mortali.
per far gli giorni miei si oscuri et tristi?

Tornate in giù, non aumentar miei mali:
infelice paura ad qui venisti?
Hor non bastaba amor con gli suoi strali?


-"Oh celos, de los amantes terrible freno,
Que en un punto me tenéis y tiráis fuerte,
Oh hermana de la impía y cruel muerte,
Que con tu vista tornas el cielo sereno.

Oh serpiente nacida en dulce seno,
Que con tu querer mi esperanza encuentra muerte;
Tras felices sucesos adversa suerte,
Tras suaves manjares recio veneno.

¿Desde qué boca infernal a este mundo llegaste,
Oh cruel monstruo, oh peste de los mortales,
Para hacer mis días más oscuros y tristes?
¡Vuelve sobre tus pasos!, no aumentes mis males,
Desdichado miedo, ¿a qué viniste?,
¿Es que no bastaba el amor con sus flechas?".



SONETO VII (Iacopo Sannazaro, l'Arcadia) min.: 16:57

Itene all'ombra degli ameni faggi,
pasciute pecorelle, omai che'l sole
sul mezzo giorno indrizza i caldi raggi.

"A la agradable sombra de las hayas,
ovejas pastan, ahora que el sol
sobre el mediodía lanza sus cálidos rayos."


Alonso Mudarra (c.1510 - 1 de abril de 1580), compositor y vihuelista español del Renacimiento. 
Hizo innovaciones tanto en música instrumental como vocal y forma parte junto con Luys de Milán, Enríquez de Valderrábano, Esteban Daza, Diego Pisador, Miguel de Fuenllana y Luis de Narváez del grupo de los siete vihuelistas españoles del siglo XVI cuya obra ha llegado hasta nosotros.
No se conoce con seguridad el lugar de su nacimiento, pero se sabe que pasó su juventud en Guadalajara, en casa de los Duques del Infantado, Diego Hurtado de Mendoza e Iñigo López, a cuyo servicio estuvo durante muchos años. Fue en ésta ciudad donde seguramente recibió educación musical.
Probablemente fue a Italia en 1529 con Carlos I de España, junto con el cuarto duque del Infantado Iñigo López.
A su regreso a España, se ordenó sacerdote en 1546 en la catedral de Sevilla, donde permaneció el resto de su vida. Mientras estuvo en la catedral, dirigió todas las actividades musicales que allí se realizaban, actividades de las cuales nos han quedado bastantes documentos, como la compra y ensamblaje de un nuevo órgano y su trabajo junto al compositor Francisco Guerrero en varios eventos.
Murió en Sevilla, y de acuerdo con su voluntad, su considerable fortuna fue repartida entre los pobres de la ciudad.

El 7 de diciembre de 1546 publicó en Sevilla el libro Tres libros de música en cifra para vihuela con piezas propias y transcripciones para vihuela y vihuela y voz de otros compositores renacentistas como Josquin Des Pres, Nicolas Gombert, Adrian Willaert, Antoine de Févin y Pedro Escobar.
Consta de 44 piezas para vihuela sola, 26 para vihuela y voz, 6 piezas para guitarra solista y una pieza para guitarra u órgano. Entre éstas composiciones hay fantasías, variaciones, tientos, pavanas, gallardas y canciones. Las canciones están escritas en latín, español e italiano e incluyen romances, villancicos y sonetos.
Entre las innovaciones que introdujo, destaca el uso de diferentes símbolos para indicar el tempo: lento, medio y rápido.
Los textos de las canciones incluyen poemas de autores españoles como Jorge Manrique (Recuerde el alma dormida), Juan Boscán (Claros y frescos ríos), Garcilaso de la Vega y otros autores anónimos (Si por amar, el hombre ser amado; Isabel, perdiste la tu faxa; ¿Qué llantos son aquestos?, etc.); italianos como Francesco Petrarca (La vita fugge) y Jacopo Sannazaro (O gelosia d'amanti) y latinos como Ovidio (Hanc tua Penelope), Horacio (Beatus ille), y Virgilio (Dulces exuviae). Entre los romances más famosos podemos citar: Triste estaba el Rey David y Durmiendo yba el Señor, los dos de autores anónimos.

La influencia italiana en la música de Mudarra es evidente en sus canciones, que recuerdan a los primeros madrigales. Estas canciones, junto a los sonetos en italiano (colecciones de sonetos de Petrarca y Sannazaro), vuelven a revivir el interés por lo italiano que había sido ya reflejado por Milán, quien también utilizó textos de esa literatura con acompañamiento de vihuela. En Mudarra encontramos ejemplos de todos los tipos de música escrita para vihuela, e incluso la única Gallarda publicada para este instrumento. En su Fantasía que contrahaze la arpa en la manera de Ludovico encontramos el primer ejemplo impreso de uso del tetracordo frigio descendente, además de un empleo muy audaz del cromatismo.

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