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17 de junio de 2016

Las lágrimas de San Pedro




Collegium Vocale Gent
Philippe Herreweghe

Las lágrimas de San Pedro, obra póstuma de Orlando di Lasso, dedicada al Papa Clemente VIII, está compuesta sobre el texto del poeta italiano Luigi Tansillo. Se compone de 20 madrigales espirituales, género sagrado en lengua vernácula y un motete final en latín, con lo que la obra queda articulada en 21 partes. La estructura externa de la misma contiene una simbología: la distribución en siete voces simboliza los 7 dolores de la Virgen María y las 21 partes, 7 veces las 3 personas de la Santísima Trinidad.

Este tema fue elegido por la iglesia católica como paradigma frente a la Reforma Protestante, ya que enaltecía el sacramento de la penitencia (atacado por el protestantismo), la humildad y el arrepentimiento como valores activos que se oponían a la justificación por la fe propia del mundo protestante. De esta manera la Iglesia quería divulgar entre los fieles el sentimiento de arrepentimiento y la petición del perdón divino, destacando así el lado humano del apóstol. Fue un tema a su vez, muy utilizado en la pintura de esa época, en pintores como El Greco o Velázquez.

No parece por lo tanto que la elección de este tema por Orlando di Lasso fuese una casualidad, ya que se mantuvo fiel al catolicismo y en su última etapa en Baviera compuso una gran cantidad de obras religiosas para el rito romano. La importancia del texto como inspirador de la obra se revela en la riqueza con que la música se va articulando según la palabra. Cada momento del texto según sea narrativo, doloroso, apremiante,… tiene un reflejo en la textura musical.

Durante su etapa juvenil y de madurez, Lasso utilizó para su música religiosa una armonía bastante compleja, con cromatismos y con un contrapunto en ocasiones recargado. En esta obra, la última de Lasso y considerada su obra maestra, el lenguaje ha experimentado una evolución: el contrapunto se ha vuelto más sencillo y en general la austeridad y el uso de medios compositivos más directos, crean una perspectiva más a largo plazo que, junto a la unidad que proporciona la forma basada en el texto, permiten vivir la obra como un todo.
Está en la naturaleza del ser humano la búsqueda de una estructura que le permita integrar la diversidad de los sonidos en una unidad. Durante toda la historia de la música, los músicos han orientado más o menos conscientemente su esfuerzo hacia este propósito con el material sonoro propio de cada etapa y lugar. Con el desarrollo de la polifonía desde la Baja Edad Media y paralelamente a ésta, la adquisición de medios para establecer de una manera nueva la tonalidad (en el sentido de consolidar un centro tonal a través de quintas superiores e inferiores, movimiento contrario de las voces y alejamientos modulatorios transitorios), se ha creado en la segunda mitad del siglo XVI un lenguaje sumamente rico y novedoso que va permitiendo a los compositores satisfacer la necesidad de estructuras más largas. En esta búsqueda está el embrión del barroco y del desarrollo de las grandes formas europeas de los siguientes siglos.

Las lágrimas de San Pedro, de Orlando di Lasso, compuesta por 20 madrigales espirituales, en italiano, y un motete, en latín, sobre un poema de carácter reflexivo sobre las negaciones y posterior arrepentimiento de San Pedro el día de Jueves Santo, es una de estas grandes formas, considerada la obra maestra de este compositor. El tema, muy arraigado en la tradición pictórica de la Contrarreforma, es tratado por los mejores pintores de la época y sirve de síntesis entre la búsqueda espiritual de la Iglesia, en un momento de máxima dificultad, y la expresión artística de esta búsqueda: unifica esta visión de arrepentimiento con la literatura, ya que está expresado en un poema en italiano, la pintura (El Greco, Velázquez o Ribera) y, en este caso, con la música.

Las lágrimas de San Pedro
El Greco (1541-1614)
Óleo sobre lienzo

Lasso es un compositor de extremada importancia, no sólo por su producción, sino también porque a lo largo de su vida difundió la música de origen franco-flamenco por gran parte de Europa (Italia, Francia y Alemania principalmente) y contribuyó como maestro al desarrollo de la composición con alumnos, tan decisivos en el desarrollo musical europeo, como Gabrieli. La creación de esta obra es el culmen de su labor y algunas de sus características (el número de voces, que es simbólico, la longitud y la profundidad que se revela en un ambiente de cierta tristeza) son quizá la razón de porqué se ha cantado tan poco en España.

Partitura

Orlando di Lasso, conocido también como Orlandus Lassus, Roland de Lassus, Roland Delattre u Orlande de Lassus (Mons, 1532 - Múnich, 14 de junio de 1594) fue un compositor franco-flamenco del Renacimiento tardío. Junto con Palestrina y Victoria está considerado el líder de la escuela romana, en su época de madurez musical, además de uno de los más influyentes músicos europeos en el siglo XVI.

Nació en Mons, provincia de Henao, en lo que actualmente es parte de Bélgica. La información sobre su juventud es escasa, aunque existen varias historias mal documentadas. La más famosa de ellas cuenta que fue raptado tres veces a causa de la singular belleza de su voz. A la edad de 12 años deja los Países Bajos junto a Ferrante I Gonzaga, y se dirige a Mantua, en Sicilia y posteriormente a Milán, donde reside entre 1547 y 1549. Estando en Milán se hospeda en Hoste da Reggio, cuna de madrigalistas, una influencia que fue definitoria en su estilo musical inicial. En los primeros años de la década de 1989 trabaja como cantante y compositor en Nápoles para Constantino Castriota, época de la que se presume datan su primeras composiciones. Luego se muda a Roma, donde trabaja para el Archiduque de Florencia, quien mantenía un hospedaje allí. En 1553 es nombrado maestro de capilla de la Basílica de San Juan de Letrán en Roma, un puesto muy prestigioso para un músico de sólo 21 años de edad, pero permanece allí sólo por un año (Palestrina toma su lugar un año después).

No hay certeza de sus actividades durante 1554, pero existen indicios de que viajó a Francia e Inglaterra. En 1555 vuelve a los Países Bajos, donde publica sus primeros trabajos en Amberes. En 1556 se une a la corte del duque Alberto de Baviera, que intentaba crear un centro musical comparable a los principales de Italia. Lasso fue uno de los flamencos que trabajaron allí. En 1558 se casa con Regina Wäckinger, la hija de una dama de honor de la Duquesa, con quien tuvo dos hijos. Ambos se convertirían de adultos en compositores, siguiendo la profesión de su padre. En 1563 es nombrado maestro de capilla, como sucesor de Ludwig Daser. Lasso permaneció al servicio de Alberto V y de su sucesor, Guillermo V de Baviera, por el resto de su vida.

En la década de 1560, Lasso ganó fama en Europa. Muchos iban a Múnich a estudiar con él. Destacan, entre otros, Gregor Aichinger y Andrea Gabrieli que estuvo allí en 1562 y posiblemente permaneció en la capilla un año. Giovanni Gabrieli posiblemente estudió también con Lasso alrededor de 1570. Su renombre se extendió incluso fuera de los círculos musicales, al punto de que en 1570 el emperador Maximiliano II le confirió un título nobiliario, circunstancia poco común en la época para un músico. El papa Gregorio XIII lo nombró caballero, y luego el rey de Francia, Carlos IX lo invitó a su corte. Algunos de estos reyes y aristócratas lo tentaron a dejar Múnich con ofertas más atractivas, pero Lasso estaba interesado en la estabilidad de su posición, y en las espléndidas oportunidades de interpretación musical disponibles en la corte de Albrecht que en las ganancias económicas. "No deseo dejar mi casa, mi jardín y otras cosas buenas en Múnich", escribió al Duque de Sajonia en 1580, después de recibir una oferta para un puesto en Dresde.

A fines de la década de 1570 y principios de 1580, Lasso hizo varias visitas a Italia, donde encontró los géneros y tendencias más modernas. En Ferrara, la vanguardia musical de la época, pudo escuchar indudablemente los madrigales compuestos para la corte de los Este. Sin embargo su propio estilo permaneció conservador, incluso volviéndose más simple y refinado que antes. En 1590 su salud empezó a declinar por lo que visitó al médico Thomas Mermann para el tratamiento de lo que se llamó "Melancolía hipodondríaca". A pesar de ello siguió componiendo y viajando ocasionalmente. Su trabajo final fue la exquisita colección de 21 madrigales espirituales, las Lágrimas de san Pedro, dedicadas al papa Clemente VIII, publicación póstuma de 1595. Lasso muere en Múnich el 14 de junio de 1594, el mismo día en que su empleador decidió renunciar a sus servicios por razones económicas. Lasso nunca llegó a leer la nota de despido.


El madrigal espiritual es una pieza musical similar al madrigal profano pero dotado de un texto más bien religioso. Sus orígenes se dan al final del Renacimiento, principios del Barroco. Se trata de composiciones a capella sin acompañamiento instrumental, aunque en algunas ocasiones, sobre todo a principios del S. XVII, pueden darse casos de madrigales acompañados por instrumentos.
Casi siempre están destinados a un público culto, a menudo aristócratas, interpretándose en un entorno privado de palacios y academias; lo que quiere decir que no se empleaban en la liturgia.

La contrarreforma trae consigo un incremento de la espiritualidad de los territorios católicos europeos. Este fenómeno es aún más notorio en Roma, la capital del papado y a través de su influencia, toda la península Itálica. En el terreno de la música no litúrgica esto se traduce en la composición de las obras en lengua vernácula con temática religiosa o moral y con el mismo estilo musical del madrigal profano.

El madrigal espiritual es especialmente impulsado en sus orígenes por los Jesuitas, tal y como demuestra el hecho de que entre 1570 y 1580 la mayoría de las colecciones están dedicadas a altos cargos de la Compañía. En 1565, Carlos Borromeo escribe a su vicario general Nicola Ornamento hablándole de su intención de reunir una colección de madrigales “decentes” para que todo hombre pueda cantar.

Los resultados de este impulso procedentes de las instituciones eclesiásticas es la aparición de gran número de publicaciones, algunas de las cuales contenían obras firmadas por los más destacados compositores del momento, como es el caso de Diletto spirituale de 1586 en el que aparecen representados Marenzio, Nanino, Anerio y Soriano. O las Lagrimae de San Pietro, considerado el testamento musical de Orlando di Lasso. Muchas de las piezas contenidas en las colecciones de madrigales espirituales no eran sino conocidas composiciones profanas vueltas a lo divino, práctica que se hizo muy frecuente durante los años posteriores a la Contrarreforma. Así, tomemos como ejemplo: Marenzio quien transforma un soneto profano de Petrarca en un canto a la Virgen, Guillaume Dufay Vergine bella (ca. 1470) con poema de Petrarca; Giovanni Pierluigi da Palestrina, Primo libro di madrigali (1581), también con poemas marianos de Petrarca; Carlo Gesualdo, Tenebrae Responsories (1611); y la enorme colección de Giovanni Francesco Anerio, Teatro armonico spirituale (Roma, 1619).


Fuentes:
INTRODUCCIÓN A LA OBRA DE FRANCISCO GUERRERO: TRASCENDENCIA Y MODERNIDAD de Ricardo Rodríguez (1999)

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